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Llegó el tiempo en que solo queda el recuerdo

Tantos momentos compartidos con ellos, tantos buenos momentos...

Pero ha llegado ya el tiempo en que solo me queda el recuerdo, se han ido los dos. 

Primero se marchó él, en 7 días se apagó del todo, a las 7 de la mañana del día 7 de marzo de 2012. 
Manuel se marchó con su piel tostada y sus ojos grises a integrarse en esa energía en la que siempre creyó.
Luego se marchó ella, despacito fue desatando su propia identidad primero, luego su cuerpecito, cada vez más pequeña, cada vez más dependiente, 12 años de vuelta al vientre materno.
Vicenta se marchó con su piel rosada y sus manos inquietas para volar y cantar libre como un mirlo a la caída de la tarde, eran las 16:23 del 24 de marzo de 2016, jueves santo.

Ahora solo me queda el recuerdo de las dos personas responsables de que yo sea como soy. 
Porque soy lo que soy por tener un padre relojero, hortelano, feliz, ferroviario, sano...muy sano. 
Y soy lo que soy por tener una madre enérgica, costurera, creativa, bella...muy bella.

Ya solo queda el recuerdo, pero es tan intenso...

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