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Una pequeña charla con la tierra


Estoy segura de que la tierra es inteligente en sí misma. Hace tiempo, hablando con un amigo, él me comentaba que esas ideas sobre Gaia y ver la tierra como un ser en sí mismo es una excentricidad. Y puede que lo sea.

Pero, no puedo dejar de sentir cómo la tierra respira bajo mis piés, cómo se entristece cuando se ve cubierta de residuos, quemada, desertizada, sobreutilizada...maltratada.

También puedo sentir cómo sonríe y disfruta, cuando el agua hidrata su piel, que esperando, cargada de semillas, las hace brotar todas al tiempo, con un ímpetu y una energía que me recuerda a las ganas de salira a la calle después de haberse curado un resfriado.

La tierra está viva, aunque nos empeñemos en cargárnosla, aunque solo veamos en ella el suelo que nos sujeta y los recursos que nos sirven.

A veces, y desde pequeña, siento cómo la tierra me habla, y ahora, hace unos días, desde mi rincón favorito del mundo, la tierra me ha hablado y me ha dicho: ¿has visto lo que se hacer?.

En una tierra desértica, árida, castigada por los vientos, la tierra se ha vuelto verde, fragante, inmensamente fértil.

Madre tierra, gracias por demostrarme una vez más, que te sabes curar, que sabes poner remedio a tus heridas, aunque por ello, nosotros, estas personas materialistasegoistasturistas, suframos tus consecuencias.

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