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Una vez al año...


Pues este es el ritmo del blog, una vez al año, y es que cuesta ponerse, cuesta centrarse, cuesta encontrar el momento y el lugar, pero lo que más cuesta es dejar aterrizar las ideas. Las mías andan con un tráfico aéreo de vértigo, hay días en que el ruido que hacen al despegar me sobresalta. De repente, una idea se cruza casi rozando con la cola de otra, y hacen un torbellino de aire. Otras veces, una idea a punto de aterrizar cambia de rumbo y los neumáticos rechinan en la pista.
Necesito un controlador aéreo, que ponga orden en esta multitud de vuelos cruzados, no vaya a ser que tengamos un encontronazo en el aire y se me fusionen los fusilajes.
Hoy he tenido una idea ruidosa rondándo en mi espacio aéreo, ¿por qué no hay más poesía en los colegios?, ¿por qué los pequeños no aprenden poesías, recitan poesías, recortan poesías?
La poesía es el lenguaje que mejor accede al inconsciente, con su simbología y sus metáforas tiene un efecto terapeútico mayor que el prozac. Con su ritmo pegadizo, la poesía es un vehículo de aprendizaje para los más pequeños.
Propongo el bilingüísmo poético en el colegio, clases impartidas por completo en poesía, matemáticas que riman, saltos gimnásticos en pareado, endecasílaos rellenos de conocimiento del medio, lenguaje con cuartetos y música emborrachada de sonetos.

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